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Etapa 3. Khenifra - Tounfite

Comenzabamos la mañana con pan untado en nocilla y leche de cabra, por dios que mala esta esa leche. 
Tras prepararnos, nos dirigimos al punto donde el día de antes quedamos con un marroquí que había estado viviendo en Cartagena y nos facilitaría un transporte para comenzar desde Adjir la etapa. Ya subidos en aquella camioneta viajamos hasta Adjir donde nos dejan.

Hoy tocaba cruzar un pre -Atlas nada fácil, aunque al principio nos iba enguñiendo con sus bellos paisajes todo se tornaría oscuro en poco tiempo. Los niños descendian largos caminos para chocar nuestra mano a su paso. En un lugar donde la nada abunda ver a dos personas en bicicleta, vestido para la ocasión era algo inmenso para ellos o eso pienso yo.


Seguíamos pedaleando, tomando fotos y hablando de poco en poco. Pedro se daría cuenta que su bicicleta estaba sin pastillas delanteras y error por nuestra parte no echarnos un repuesto de tan valioso material pero ya no hay cabida para las lamentaciones seguiremos no hay otra. Las sensaciones de hoy eran mejores, me encontraba mas comodo sobre todo a nivel mental, mas situado y conciente de que aquellos kilometros no me los regalaría nadie, tenía que pelearlos si quería obtener el premio al trabajo terminado.

Tras un rato en el camino, un hombre nos hacía señas y nos gritaba, yo avisaba a Pedro pero el comentaba que no había otra ruta por tanto si o si teníamos que continuar y poco despues descubriríamos porque nos hacía señas esa persona.


Mil de nieve, mucha mucha mucha nieve allí, pero no quedaba otra que seguir el track era el plan, ademas pensando allí si fuera fácil lo haría cualquiera y no sería aventura. 

Paso tras paso avanzabamos, decidimos atravesar monte a traves para intentar ahorrar tiempo no se si fue mejor esa opción o no, pero lo que si se que cruzamos un monte a traves con la bici a cuestas. 



Yo en tono jocoso le decía a Pedro una buena frase de un amigo mio que me acorde en ese momento "Sonríe, mañana será peor". Tras llegar a los 2100 metros de altura, el paisaje era espectacular a la vez que desolador solo veíamos blanco y eso significaba andar y andar sobre la nieve.


Tras 4 horas de ruta senderistas con una bici acuestas mas la mochila, un burro que cuanto mas corríamos mas corría el, para no ser adelantado hasta que su amo lo tomo de su cuerda y pudimos adelantarlo seguiamos en busca de ese camino que nos dejara dar pedales y llegar al punto final de esta etapa.


Todo esfuerzo tiene su recompensa y tras pasar un largo tiempo sobre nieve virgen, con los pies húmedos, el ánimo por los suelos conseguimos atravesar esa masa de nieve.


Continuamos a toda leche, bajando con un dolor fuerte en las piernas despues de la caminata pero teníamos que seguir no habíamos hecho ni media etapa y todavía teníamos que seguir no habría descanso hasta llegar a Merzouga es lo que puedo decir ahora. 

Sobre las 16 horas llegamos a Boumia donde exaustos comemos y bebemos, en muy poco tiempo ya que la noche venía y ella no entiende de descansos. Con la moral por los suelos por mi parte, donde no sabía si reír o llorar continuabamos pedaleando. Conseguímos realizar 40 km mas aproximadamente hasta llegar a Tounfite, no se por donde nos venía el aire lo que si se que nos pego por todos lados menos por el culo. 

Ese día cruzamos una especie de puente hecho de sacos de arena apilados entre sí, aunque al final tuvimos que cruzar un río a pata para poder acceder a ese pueblo.



Un día mas una etapa menos, por segundo día consecutivo pasaba el 999% de objetivo diarío en mi polar y tambien intentaba recuperar el dedo meñique de mi mano que sufrío una pequeña congelación.

Esa noche dormimos en el agujero, una habitación sin ducha, con una poza en común para realizar nuestras necesidades. Esto tbm hace valorar nuestras comodidades europeas en el lugar donde habitamos.


#Fullgassstime...









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