Salía sobre las 8 de la mañana desde mi ciudad natal donde recorrería la distancia de 190 km en coche para llegar a Serón tierra conocida por sus grandes jamones y que la próxima vez que vaya tendre que recogerme alguno de esos auténticos manjares que tan bien sienta a mi cuerpo.
A las 10 menos algo, llegaba y dejaba el vehículo a las puertas de uno de los bares de la zona y me preparaba los artes para emprender mi ruta. Sabía que el camino iba a ser duro, a pesar de todo no hacía mucho aire y con todo preparado salía a deborar kilometros con mi aguja.
Los primeros dos puertos esta continuos, y aunque no lo creaís se empieza ya con rampas de mas del 7%, una muestra de la dureza que se pedalea por aquella zona. Empiezo a buen ritmo pues eran los primeros, estaba fresco y los kilometros pasaban volando. Entre vuelta de pedal, no sentía fátiga alguna, comiendo y bebiendo trascuría el tiempo, ya con una hora y 26 minutos corona en el collado de venta Luisa de 1970 metros.
Paraba me ponía el corta aires y me lanzaba cuesta abajo, sabiendo que debía parar a repostar agua en una fuente que hay a unos 2 kilometros. Parado, repostaba y allí con una breve conversación con un lugareño que no daba crédito a lo que me iba afrontar me daba la mejor de las suertes y continuaba cuesta abajo, hacía el cruce que me llevaría a Olula de Castro.
Un descenso rápido con velocidades de mas de 70 kmh y un buen firme hacía que fuese descontando kilometros a la étapa. A la vez pasaba de sentir el fresco de la Sierra, a un calor llevadero y que me hacía pasar mas fácil esta transición.
Dos puertos de cinco en el bolsillo y vamos a por el tercero.
Habiendo descendido y con poco para sobrepasar los 40 kilométros de ruta, giraba a izquierda hacía Olula de Castro, estos pueblos de Sierra escondidos entre montañas aparecen sin darse cuenta uno pero bueno seguímos pedaleando ya que hoy el trabajo no era visitar pueblos.
Empezaba otra ascensión bordeando este pueblito en una carretera con un firme bastante rugoso y que hacía que aguja se pegara mas de lo debido al asfalto pero tenía fuerza todavía para mantener el ritmo y entre sube y bajas iba de camino a por el tercero de los puertos del día.
Sentía el aire que se levantaba por la zona y corría entre esos grandes montes. Con unas escasas dos horas y quince minutos llegaba arriba.
Seguía comiendo y bebiendo, alguna foto caía también pues luego cuando pase el tiempo y vuelva a leer este post seguro que me viene a la mente grandes recuerdos de esas fotos y estas palabras que escribo.
Sin parar, descendía ya que no hacía ni pizca de frío por la zona.
Una bajada estrecha con buen asfalto y que me recordaba que ya llevaba tres en las piernas y aunque el ritmo y las fuerzas me respetaban, llegaban dos colosos que no me lo pondrían fácil y donde me tocaría sufrir. Pero bueno mientras tanto disfruta la bajada en lo que podía pues el viento hacía sus aparición por rachas y me pegaba de lleno de lado. Cogido a la bicicleta fuerte dibujaba el trazado cuesta abajo para llegar al siguiente cruce y volver a girar a la izquierda donde una carretera de subes y bajas me esperaba para llevarme al pueblo de Velefique.
Comiendo, bebiendo y sin cruzarme apenas a nadie seguía mi ruta en solitarío en estos momentos pensaba en seguir y no parar pues tenía agua para afrontar la siguiente súbida y según todo lo que he leído y vivido en mi anterior ascesión, la primera parte es dura dura.
Hablo de un puerto de Vuelta a España y Vuelta Andalucía donde los profesionales se retuercen para subir sus empinadas carreteras y yo no voy a ser menos.
Pues eso 910 metros de desnivel, con unas rampas mortiferas en sus primeros 6 kilometros pues no bajan del 8% y ahora sí, este sentencía el día.
Comienzo ya atrancado pues enseguída aparece en la pantalla del aparato 12% y el calor reinante, machacan el cuerpo que aunque vamos bien no hay distracción posible para llegar a superar tremendo obstaculo rocoso. Entre kilometro y kilometro beber y comer prefiero parar 10 segundos a tomarme el gel que estar realizando cabriolas para tomarmelo encima de la bicicleta y así evitar una tumbada.
El aire ya esta conmigo todo lo que queda de ruta y el gracioso me da por todos lados, ahora sí ya no tengo escapatoría y tengo que seguir trabajando y esforzandome para terminar la faena en este puerto.
Las piernas debido a la insuficiencía de cadencia empiezan a sufrir y aunque no me da Thor con el mazo esta intentandolo. Pronto se suaviza un poco estas pendientes y puedo descansar muscularmente. El agua escasea en mis bidones pero por suerte la fuente que hace dos años estaba rota y no daba el ansiado líquido transparente, esta vez estaba reparada.
Llevo 45 minutos mas o menos de súbida y la comida entra bien de momento.
Coronaba por fin, y como no cuanto mas arriba y mas desprotegido el aire atacaba mas fuerte.
Cuarto puerto a los bolsillos del mallot y puesto de nuevo el corta aires empezaba a bajar hacía Bacares, las piernas tocadas por el cansancío acumulado pues llevaría cerca de los 2900 metros de desnivel pero me queda el último y pese a la dureza de las pendientes y el viento, este que escribe no iba a tirar la toalla pues con deseo de llegar pero con la cabeza sentada en la bicicleta y pensando en como trazar la siguiente curva y la siguiente, iba descendiendo a casi 60 kmh para llegar a Bacares.
Una vez por bacares, comienzo a subir las últimas rampas que me llevaras al Collado del Ramal.
Menudo puerto, el mas corto del día pero su madre como me ha hecho sufrir tiene aproximadamente 5 kilométros y medio, con un tiempo de 37 minutos ya se puede imaginar como son sus rampas. Retorciendome como podía, quitaba metro a metro, una situación angustiosa subir una rampa del 15% con aire en la boca y donde la bicicleta apenas avanza pero con cabeza fuerte subía a una cadencia de alrededor de 40.
Sabía que la situación no era fácil pero tocaba matar a cada kilométro como debía ya que este que escribe no iba a parar hasta llegar arriba. Era el final y estaba cerca tanto que en un leve giro a derechas veía el final del camino y pese que tenía programado bajar por otro lado el viento muy fuerte ya a esa hora me hacía meditar el cambio de giro y bajar por Las Menas ya que es todo cuesta abajo y con una pendiente considerable donde la gravedad haría el trabajo de llevarme al punto inicial.
Bajaba las menas, bien cogido al manillar debido al aire que me azotaba fuerte que en mas de una ocasión estuvo a punto de volcarme literar de la bicicleta pero conseguía salvar la situación.
Y terminaba el calvarío, ala a recoger todo el material reponer y comerme un bocadillo de Jamón bien rico acompañado de una cocacola porque yo lo valgo y mejor porque también me lo he ganado.
Étapa concluía pronto volvere a la zona y veremos a ver si en mejores o peores condiciones pero seguramente me divierta cuando termine la jornada.
#Fullgassstime...




















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