Todo comienza el sabado sobre las 18 horas, una temperatura aceptable nos acompañaba en el recorrido, la estrategia que la tenia en mi cabeza estaba bien estudiada, los animos eran los mejores, mentalidad positiva y solo quedaba dar pedales.
Iniciabamos la ruta pasando por los Molinos Marfagones y mazarron, el viento gracias adios ayudaba a nuestra tarea de ir deborando kilometros uno tras otro, el calor se nos pegaba bien en la subida a Las Ruices pero estabamos muy frescos y no padeciamos.
Llegados a Mazarron despues de un buen descenso en el que conseguiamos unos 75 kmh de velocidad punta, nos desviamos hacia la carretera antigua de aguilas menudo caloret, se nos empapaba todo, el sudor caía como grifo abierto, continuabamos comiendo y bebiendo, subiendo sin cevarnos pero con una buena marcheta hasta llegar al descenso de Tebar y coger la vía rápida hasta Lorca. Con 1200 metros subidos y unos 97 kilometros, atravesamos mi querida y amada Lorca, mi ciudad de adopción y donde ejerzo mi trabajo con el servilismo que mi labor profesional lleva aparejada.
Primera parada para repostar, comer, sentarse un poco, colocar luces e incluso quitarnos las zapatillas y casco para poder compensar el esfuerzo realizado.
Una vez, terminado el descanso ibamos a por otros 100 km, la noche estaba encima ya y tocaba pedalear a ciegas, sensaciones diferentes encuentras cuando pedaleas en la nocturnidad. No ves la carretera solo lo que el foco dislumbra, intuyes los trazados por las luces de los vehiculos que nos pasan o aparecen a lo lejos de camino, el viento hacía presencia de cara pero pronto como si de un invitado se tratara nos dejaría al torcer hacía Jumilla. La noche era fantastica, intercalaba un poco de música con habladurías entre los compañeros y una luna llena gigante nos observaba como ibamos avanzando y ganando poco a poco este reto.
Cruzamos la Pedanía de La Paca entre el asombro y vitores de los que allí nos observaban, si bien no es de costumbre ver a tres ciclistas a esas horas y con coche de apoyo persiguiendo. Motivados por la espectacularidad del momento nos adentrabamos en Caravaca de la Cruz, donde se repetía el gesto anterior entre sus ciudadanos. Un poco despues pararíamos ya que mi hermano se notaba unas molestías y debía hacer un reglaje rápido a su bicicleta.
Tiempo que aprovechabamos para discutir y medio cabrearnos como era de esperar, mear y seguir comiendo y bebiendo. Poco despues, nos poníamos en marcha con la idea de parar, la carretera cada vez picaba mas y mas hacía arriba, largas rectas que no se divisaban en esa oscuridad en la que nos veíamos enguñidos rota unicamente por esas pequeñas luces que portabamos en nuestra bicicletas y el pirulo naranja indicando nuestra lentitud....
Otro bloque hecho y parada en la venta del Olivo, a luz de una farola reponíamos fuerzas, cargaba mi gps, descansaba de montar esa máquina deboradora de kilometros me notaba fresco todavía, entre risas y buenos recuerdos debido al reto del año pasado de va por ellas sacabamos risas y refuerzo positivo para cumplir la segunda parte de la noche.
Tras ese merecido descanso, emprendiamos la marcha para llegar a Jumilla, mientras rodabamos aparecía una liebre super pequeña que en su correduría intentaba escapar del foco de luz de la furgoneta haciendo incluso que casi parasemos debido al agotamiento de la misma, buenas risas para momentos delicados ya que esas cuesta arribas que se detectaba por el incesante cambio de marcha y los porcentajes vistos en mi gps eran posibles de detectar, mi hermano sufría pero pedalada por pedalada avanzada no había consuelo y tras el calenton que solemos vivir como buenos hermano y que nadie entiende paraba meaba reseteaba y daba una distancia para intentar llegar Yecla.
Una vez cruzado Jumilla por su perimetral y llegar a perdemos, son las 5 de la mañana, la gente que hay a esas horas ya os lo podeís imaginar, ciudadanos del sabado noche pero bueno en caso extremos hay que guardar la calma y utilando las nuevas tecnologías salimos de aquel escollo con dirección a Pinoso. Encima le daba la buena a mi hermano y antoñico de que un rampon que debíamos subir debido al fallo lo habíamos esquivado. Continuabamos hacía Pinoso y nos adentrabamos por un tramo de la Comunidad Valenciana, seguíamos subiendo pero ya con menos porcentaje. Las sensaciones fisicas eran mejor que las psicologicas el sueño aparecía al igual que poco a poco se rompīa la noche.
El cansancio se notaba ya, eran casi 300 kilometros recorridos, entre unas ultimas horas en las que el frío aparecia y solo tocaba abrigarse para mantener la temperatura de la máquinaría humana. Amanecía, recorriamos Pinoso y en Abanilla parabamos para tomar algo.
Mi estomago estaba hecho polvo, a duras penas podía ingerir alimento, el cansancio hacía mella en nosotros pero solo quedaba un poco mas de una cuarta parte para conseguir este reto. La cabeza iba en automático y entre tanto comenzaba una charla a varias bandas con las personas que tomaban cafe a esas horas tan tempranas.
Las 8 y vuelta al tajo, con el estomago roto, preparados para pasar calor, puse mi bici lo mas liviana que pude quitando bateria, bidon extra grande, luces ya que sabía que lo mas temido había llegado y era pasar este tramo ingiriendo lo maximo posible sabiendo que esta roto. Mi primer pensamiento fue llegar a la plata donde sabía que mi compi Juan que no falla estaría allí. Sobre las 9 y poco ya estabamos a los pies de la plata pese a los problemas surgidos el horario que tenía en mente se iba cumpliendo. Subimos la plata y continuamos hacía Avileses y San Javier.
Juan nos dejaba en los Alcazares y ya con rumbo hacía los Urrutías y los Nietos. El calor volvía aparecer eran las 11 y pico, a base de pera y agua recortaba distancia para llegar a meta.
Poco a poco conseguíamos la meta de pasar por poblaciones y cuando nos dabamos cuenta estabamos parados a la sombra de un puente con torres dandonos instrucciones, mi padre llenando bidones con agua fresca y zarpabamos para coronar el descargador.
De repente, unas buenas pitadas de claxon y no eran como los habituales, lo estoy recordando ahora mismo y se me pone los pelos de punta, mi gran amigo Eugenio nos había conocido y se ponía como loco el, su esposa e hijo para darnos ese aire en ovación y animo que necesitabamos para concluir esos kilometros finales.
Seguíamos mas fuerte que nunca, pasando por La Unión y saboreando la victoria ya que con una bajada y carretera favorable quedaba el paseo triunfal por nuestra amada Cartagena.
A nuestra llegada Adolfo se juntaba en esa mezcla de alegría, satisfacción, buen trabajo y energía para superar este Reto, el puerto, la calle Isaac Peral, Plaza de España, alameda de San Anton asi como San anton, Media Sala hacía que sintieramos esa alegría del trabajo bien hecho y la satisfacción de acabar lo que nos habíamos propuesto.
Cogidos de la mano en señal de victoría cruzabamos la linea de meta sabiendo que hemos recorrido 413 kilometros dando la vuelta a la Region De Murcía por ti abuelo, esta pasión que me has inculcado no se como te lo podre agradecer pero que sepas que no pedaleo solo tu siempre vas en mi bicicleta.
Te quiero
#Fullgassstime...
Gracias a todas aquellas personas que dedicaron un instante de su vida a infundarnos energía para realizar este reto.
Gracias.




















No hay comentarios:
Publicar un comentario