Sobreviví al infierno cantabro, recorrido bastante exigente con 4800 metros de desnivel positivo acumulado y 163 kilómetros si bien el trazado no es nada técnico pues discurre por anchas pistas donde se puede ciclar de manera bastante segura.
Pero bien; todo empezó sobre las 5 y poco de la mañana cuando sonó el despertador y empece con la preparación protocolaria para estos eventos ciclistas. Tras desayunar, vestirme y trasladarnos al punto de alojamiento de nuestro vehículo termina la preparación, para salir pronto y coger un buen lugar para la salida pues es una clave fundamental en esta prueba.
Cargado con lo justo y sobre las 7 horas y 15 minutos ya me encontraba situado en la salida en la posición 1000 mas o menos con un poco de suerte. Tras la aparición de la lluvia mientras esperaba la salida; miradas y gente inquieta por lo que íbamos a vivir en esas horas próximas.
Suena la traca y el Thuderbird y comienza la fiesta, poco a poco vamos saliendo de Cabezón de la Sal hacia la primera parte bastante rompepiernas con subidas cortas pero de gran desnivel. Pronto pongo la directa y empiezo a rebasar a otros ciclistas para ir quitándome tráfico y evitar embotellamientos mas adelante pues a 3 kilómetros de la salida hay un estrechamiento que en poco tiempo te hace parar y como mínimo subir a pie la primera rampa de la prueba.
Pero bueno, yo con suerte esquive el bache y con un poco de malla ni tuve que tocar el suelo, en poco tiempo subíamos un millar de ciclistas juntos muy juntos por aquellas primeras rampas que se encontraban al 16% o mas. Tras el primera paso una bajada no muy larga donde poco a poco se despejaba el camino e íbamos dejando a ciclista rezagados y que hacia mas ciclable nuestro camino.
Con calma, bebiendo y comiendo, se iba regulando mi pulso mientras pasaban los kilómetros seguimos en esa primera parte rompe piernas donde llego a la cocina para sentir el calor de la gente que allí nos animaba.
Pronto tras subidas y bajadas con gran cantidad de ciclistas y público se llega a la carretera que nos lleva a las cuevas del Soplao donde el día de antes habíamos recorrido en coche para estar por allí. Poco llevaba de carrera por esa zona pero un mal estar de estomago hacia aparición, todavía no se de que, pero bueno; la opción era seguir pues a pesar de no encontrarme bien bien, podía comer y beber y no tenía sensación de vomito. Pasaba a ciclistas, otros ciclistas me pasaban a mi, pero seguía avanzando que era lo importante y regulando el pulso tras terminar la subida de asfalto sin esperar; iniciaba la bajada mas técnica si se puede llamar así, donde en los primeros metros un ciclistas besaba el suelo en una rodera de barro y con suerte y maestría pude esquivar.
Tras terminar esta bajada, tomaba un tramo de carretera donde preferí coger ritmo y no malgastar mucha fuerza pues no sabia como evolucionaría mi mal estar gástrico y la verdad que la opción no fue de lo peor, tras unos kilómetros en carretera un rampón de hormigón que empezamos a subir y por no ir muy atento toco poner pie al suelo y ya hasta arriba corriendo pues no había huevos de subirse a la bici y arrancarla sin hacer el caballito.
Tras terminar el rampón, en grupo y tras risas y menos risas seguía avanzando pues tenía como objetivo hacer la prueba en 9 horas con paradas.
Con la parte mas rompe piernas terminada, así como Monte AA termina una parte del Soplao y donde pronto tendría unos 50 kilómetros recorridos que pese a mi pequeño problema estomacal íbamos avanzado a un ritmo no malo del todo.
Ahora llegaba otra parte mas diferente a la vivida de momento donde comenzaba las subidas interminables donde se intercalaban junto a largos descensos y donde mi retina pudo disfrutar de grandes vistas y mejores paisajes.
La verdad que Cantabria es hermosa y verde pese a que los autóctonos nos comentaban en días anteriores que estaba todo muy seco pero para seca nuestra Murcia que este año hasta a nevado y ya estamos con los pantanos vacíos de agua otra vez.
Pero centrando en la prueba ahora tocaba el primero de las grandes subidas El Moral, bastante tendido aunque con un constante 7-8% y al estar descubierto una ligera brisa de aire que no me hacia dejar el empeño de seguir luchando y coronar dicho monte tras hora y poco de subida lo teníamos en el bolsillo y paraba a respostar agua por primera vez durante toda la ruta con casi 80 kilómetros recorridos todo iba según el plan salvo el problemita físico que seguía hay.
Me abrigue y comencé a bajar un largo descenso donde pude empezar a disfrutar de un poco de soledad por aquellos camino de la naturaleza, tanto era mi disfrute y relajación que en una curva estuve a punto de salirme de trazada pero bueno salvado el escollo continuamos disfrutando de ese dulce sufrimiento que solo nos da la bicicleta.
Terminada la bajada y ya por la zona de Barcena Mayor paraba para intentar meter algo solido en el cuerpo que no fuera nada sintético y cogiendo un pequeño bocadillo de jamón serrano y un plátano me dirigía hacia Fuentes para subirlo, la montaña mas larga del Soplao con un 9-10% de dureza en la mayoría de sus rampas. Avanzaba la prueba y yo; por fin notaba algo de mejoría en mi estomago durante la subida buenos gases salieron que me aliviaba como si de un bebe se tratara.
Coronado Fuentes paraba para beber agua y seguir hacia Ozcava pero antes baje un poco para enlazar la subida anteriormente mencionada ya un poco mejor de estomago la verdad que en esta prueba la cabeza me fue de lujo y no caía el animo pese a las adversidades allí vividas, aunque he de decir que si allí nos cae el diluvio universal como a mi amigo Pedro cuando el la hizo otro gallo cantaría.
Sobre las 15 horas paraba en el avituallamiento para comer pues necesitaba recuperar un poco también el aliento pues llevaba unas 7 horas de ruta y me quedaba unos 3 kilómetros para coronar Ozcava y de siguiente plato degustación el Negreó.
Tiraba la bici al suelo y tomaba un sandwich mixto, junto a unos pasteles de chocolate y un café con leche junto a una buena conversación con una mujer de la organización, sentado en aquella silla de plástico rojo veía pasar a los ciclistas mientras disfrutaba de la comida mencionada.
Animo y panza llena hacia que prosiguiera mi marcha en busca de mi objetivo de 9 horas en Los 10000 del Soplao.
Coronaba Ozcava y una larga bajada mixta entre tierra con piedras y asfalto me esperaba mientras adelantaba a mucha gente que había visto pasar en el avituallamiento. Mi carrera ya era otra.
Con la mirada puesta en el Negreó, con las fuerzas justas lo subía en menos de una hora, contento pues las primeras rampas de esta subida no las subes tu, sino que el ánimo de la gente te hace subir en volandas.
Coronado comienzo a bajar, directo a la meta, la bajada se rompe en dos repechos que ya subo con muchas ganas donde sigo adelantando a gente pues las fuerzas que en otro momento a lo mejor no aparecían en recta final dieron la cara de golpe.
Ahora si bajaba a tope donde nuevamente casi hago el Superman casi al salirme de una curva cerrada a izquierda pero todo bajo control seguimos la marcha sin problemas eso si los que me intentaban seguir me daban por loco y pronto se quedaba detrás a verlas venir. Bajar y bajar mientras disfrutaba, entre curva y curva; pero mas de esquivar vacas en medio del camino que es otro de mis hobbys.
Tras la bajada, giro a izquierda para tomar la carretera que nos llevaría de nuevo a Cabezón de la Sal y con un ritmo de 38kmh estables me desasía de los últimos kilómetros para entrar en Cabezón con el trabajo hecho y buenas sensaciones pues a pesar de que el objetivo se nos fue en 27 minutos la verdad que cada día la experiencia encima de la bici se nota mas y mejor.
Agradecido a la afición cantabra por lo vivido en su tierra y así como a otros que se acercaron para darme las gracias por dar ese plus final para poder bajar el tiempo de algunos compañeros de ruta.
Ahora si tengo una nueva muesca en mi cinturón y esto continúa, pese a la adversidad amo este Dulce Sufrimiento que tanto plasmo en estos texto.
gracias. #Fullgassstime…



























